26 feb. 2013

Amarq



Hoy me levante medio pinchada, y alguien me pasó esto...

La leyenda de los arquitectos

"...Dicen que son seres mágicos pueden construir casas, ciudades y mundos de papel y luego pueden vivir en ellos.
Cuenta la leyenda que no duermen para hacer sus sueños realidad.
Se escucha decir que nadie los ve trabajando en el día, solo en la noche fabricando ideas de papel, para que en la mañana estén terminados y duren todo una vida.
 Dicen también que miden entre 1.50 a 1.90 metros de altura, pero sus edificaciones sobrepasan el cielo. Que pueden respirar ideas y botar realidades por la boca. Que fabrican gigantes a escala.
Tienen el poder de convertir el papel en concreto, vidrio, metal y demás… creo que son dueños de la piedra filosofal.
Pero solo es una leyenda si alguien ve uno se recomienda que lo atrape, por que son seres mágicos y poco vistos y reconocidos..."



Efrain Cordero


Bueno, ahora los dejo... Me voy a conquistar el mundo (?).

19 feb. 2013

Lluvia de tiempo



Nunca voy a entender la voragine del microcentro porteño.
Muchas veces, de hecho la mayoría de las veces que voy ahí estoy apurada, vivo apurada, porque estoy genéticamente predispuesta para ser impuntual en esta vida.
Siento que muchas veces, me levanto 2 hs antes, hago lo necesario para llegar a tiempo. No cumplo con los pasos necesarios, los salteo para salir más rápido.
Pero así y todo... el destino hace que haya faltado un colectivero a trabajar y que no llegue a tiempo.
Que al lugar que voy mil veces, por una laguna extraña que se produce en mi mente no pueda llegar.
Que camine rápido y me cruce con el aterrizaje de un OVNI o un apocalipsis zombie.
Las cosas más ineditas me pasan cuando debo llegar a tiempo.
SAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALVO
Y ahí viene la excepción que hace a todas las reglas: Salvo cuando llueve.
Si señores, cuando llueve soy puntual.
Cuando llueve, puedo parar a tomar un café con Cortazar, irme a Paris a mirar vidrieras, que de alguna manera todo lo que en días libres de lluvia se "complota" en contra de mi puntualidad, los días de lluvia se alía con ella.
Pero bueno, en esta tarde de lluvia en Buenos Aires, puedo afirmar... que la lluvia me quiere, y yo también la quiero.
Porque ver una película con lluvia es mejor, dormir con lluvia es mejor, besar bajo la lluvia es mejor, y así con todo.
Estamos compuestos un 60% por agua, nuestro planeta también tiene un mayor porcentaje de la misma.
Digamos que los números están de mi lado, y si bien, no coincido con lo mucho que la sobrevaluan algunos románticos... La lluvia me pone de buen humor.