23 dic. 2013

Diciembre y yo.



Cierra el año y yo vuelvo a aparecer, luego de varios meses...
Volver a reflexionar sobre lo poco que uno le dedica a lo que quiere y lo mucho a lo que debe creo que a esta altura es matar el tiempo a lo bobo.
No voy a hacer una entrada que funcione como 'balance' del año, porque los balances lo hacen los contadores y yo odio a los contadores.
Puedo decir, para quien le interese, que este fue un año de esos que uno recuerda con sonrisa en el rostro. Que me hubiera gustado hacer mas, trabajar menos y que crecí un poco, pero no de estatura, de estatura no crezco más, hasta que no me hagan una trilogía de películas como El Hobbit no voy a crecer más, ya que hice un pacto sagrado con Tolkien que no me permite crecer hasta no reventar las taquillas de la mano de Peter Jackson. Y yo soy una mujer de palabra.
El hecho es que no soy muy amiga de diciembre, no me gusta mucho el sentimentalismo, algo que puede sonar medio irónico, porque si me gusta que la gente se quiera.
Diciembre pone a la gente nerviosa, debe ser por la cantidad de comida que sabe que va a ingerir, porque va a hacer regalos o porque los va a recibir.
Por algún motivo, en diciembre nos TENEMOS que encontrar con las personas que vimos poco en los once meses anteriores, porque hay que hacerlo "antes de que se termine el año". De todas formas, aclaro, el primero de enero es un día como cualquier otro en el cual nos podríamos encontrar "antes de que el año empiece demasiado". Pero eso le quitaría protagonismo a diciembre.
Aunque al fin de cuentas en definitiva, lo bueno es encontrarse, compartir, reír y hacer que el momento valga la pena... ¿No sería lo mismo encontrarse un 23 de octubre o un 26 de abril?
Pero es diciembre quien motiva, a regalar, a regalarse... a demostrar... querer...¿Nos queremos mas en diciembre? Técnicamente estamos mas cansados, lo suficientemente acalorados y con 'las bola llena', pero eso no importa... en diciembre todos se dicen que se quieren.
Amigos/amigas/familiares/parejas... cuelgan una imagen en su muro de facebook recordando los hermosos momentos compartidos y realiza un 'etiquetado' masivo de sus seres queridos, de manera tal que TODOS sepamos lo importante que son aquellas personas para dicho individuo.
A mi no me gusta diciembre, no me gusta mucho la comida navideña, no me gusta la bebida navideña, no me cae bien Papa Noel, porque es obvio que la esta pasando re mal con el calor y yo dudo de la gente que no le baja la presión, asi que DUDO de Papa Noel, rechazo todo tipo de maltrato animal, así que estoy encontra de que su transporte sea a motor de sangre. No me gusta que siga cobrando regalías sobre las condiciones genéticas/morfológicas del reno Rodolfo. Y menos aún que entre por la chimenea, porque 3 de cada 5 personas en Argentina: NO TENEMOS CHIMENEA. No me gustas Papa Noel.
No me gusta la psicosis que la compra de regalos y preparado de comidas desata en las personas. No, no y NO.
Y por último desde que tengo uso de razón detesto la pirotecnia, me encantaría que todas y cada una de las personas que invierten dinero en la misma reciban asistencia psicológica urgente. De manera tal que se realice un estudio posterior, sea publicado y yo pueda entender que carajo motiva tal acción pelotuda.
Pero nada, esta no busca ser una entrada que despotrique los complejos antisociales de quien la escribe, para nada.
Por eso mismo, en este momento brindo por las costumbres divinas que fomentan el encuentro entre personas, por esa nueva vuelta en la orbita solar que logramos a pesar de que todos los días nos empeñamos en destruir nuestro planeta. Brindo por la sonrisa de los niños al recibir un regalo por parte del regordete y friolento explotador de animales.
Brindo, porque si... al fin de cuentas, siempre cualquier excusa es buena para brindar.